Qué observar sin desmontar
Mira si hay humedad en las uniones visibles de los radiadores, debajo de las llaves o en el suelo próximo al equipo. Una mancha seca también puede ayudar, pero no prueba por sí sola que la fuga continúe. Comprueba si el cambio empezó después de purgar, sustituir un radiador o hacer una reparación. Lleva esa secuencia a la consulta: permite distinguir una situación puntual de una pérdida que sigue activa.






