Toca cuidar el equipo.
Consulta la última revisión y las operaciones que corresponden a tu modelo. El mantenimiento ayuda a conocer su estado antes de que una incidencia cambie tus planes.
Ver las áreas de revisiónServicios
Reparación de calderasCuando tu caldera falla Mantenimiento de calderasCuida el funcionamiento Instalación y cambio de calderasValora un nuevo equipo para tu casaBusca por lo que ocurre
No enciende Sin agua caliente Pierde presión Radiadores fríos Código de error en pantalla Otro problema
¿Reparar o renovar?Te ayudamos a decidir.
Servicio independiente · Madrid
Revisamos tu caldera para comprobar cómo enciende, calienta y responde a los mandos. Conoce qué necesita tu equipo, qué se ha comprobado y qué trabajo estás aceptando.

Historial, funcionamiento y alcance: tres datos antes de concertar la visita.
Ten a mano la fecha y el último parte. Si no conoces el historial, indícalo; no necesitas adivinar cuándo se revisó.
Explica si funciona con normalidad o si ya hay un bloqueo, goteo o cambio de temperatura. Una revisión pendiente y una avería no son lo mismo.
Pide que se concrete el alcance de la revisión y qué se presupuestaría aparte. Así podrás comparar propuestas equivalentes.
Empezar por lo que le ocurre
El mantenimiento comprueba el estado y el funcionamiento de la caldera con las operaciones previstas para su modelo. Si ya existe una avería, hay que comunicarla al solicitar la visita: la revisión y la reparación no tienen necesariamente el mismo alcance.
Consulta la última revisión y las operaciones que corresponden a tu modelo. El mantenimiento ayuda a conocer su estado antes de que una incidencia cambie tus planes.
Ver las áreas de revisiónDescribe qué sucede y cuándo empezó. Una avería conocida necesita valorar su causa y presupuesto; una revisión preventiva no sustituye ese diagnóstico.
Consultar mi averíaDel componente a su función
Una ducha que cambia de temperatura, una presión que baja o una calefacción que no responde aportan pistas distintas. Estas son las áreas que se comprueban durante la revisión.
El intercambiador transmite calor al agua. Su construcción y el procedimiento de mantenimiento cambian entre modelos: una pieza de cobre con aletas y un conjunto de condensación no se tratan de forma idéntica.
El profesional contrasta el procedimiento del fabricante, el estado observado y los accesos antes de definir la limpieza o una comprobación adicional.
Si hay una pérdida de rendimiento, interesa conocer su causa. Comprar un recambio por su aspecto puede dejar sin resolver el problema original. Cuando se propone sustituir un componente, la referencia, su compatibilidad y el motivo de la intervención deben quedar claros antes de aceptar ese trabajo.
La producción de calor y la salida de los gases forman parte del funcionamiento de una caldera de gas. La revisión técnica contempla las comprobaciones previstas para el modelo y su instalación. No es una tarea que pueda sustituirse mirando el frontal o escuchando el encendido.
Permite valorar el funcionamiento del equipo y los elementos asociados a la evacuación conforme a su documentación. Las mediciones y actuaciones sobre componentes internos corresponden al profesional. Si ha habido obras, cambios de muebles o intervenciones cerca de los conductos, comunícalo. Ese contexto ayuda a no tratar la caldera como si estuviera aislada de su instalación.
La lectura de presión tiene sentido junto con el estado del equipo y el momento en que se observa. Una bajada recurrente, un goteo o una variación que antes no ocurría deben comunicarse; rellenar repetidamente no explica su causa.
Indica si sucede con la calefacción encendida o apagada, si ves agua y dónde aparece. No retires tapas ni busques fugas en el interior. Si algunos radiadores calientan y otros no, anota las habitaciones afectadas: el problema puede requerir revisar la distribución del calor. El mantenimiento de la caldera no debe confundirse con una limpieza completa del circuito o una reparación de todos los radiadores.
La caldera, el termostato y los hábitos de uso trabajan juntos. Al pedir una revisión, conviene explicar si has cambiado horarios, mandos o programación. Una orden de calefacción mal entendida no se resuelve necesariamente sustituyendo una pieza del generador.
Ten localizado el termostato y su manual si lo conservas. Explica qué temperatura solicitas y qué comportamiento observas, en lugar de cambiar varios ajustes a la vez. Si el control funciona con pilas o muestra un aviso, comunícalo. La comprobación de compatibilidad, conexión o configuración técnica depende de la instalación y no debe deducirse únicamente por la marca que aparece en el mando.
En las calderas de condensación
En las calderas de condensación existe un sistema para recoger y evacuar condensados. Su mantenimiento se contempla según las instrucciones del modelo. No debe confundirse ese recorrido con la salida de humos ni con cualquier pérdida de agua observada bajo el aparato.
Recorrido simplificado del condensado
El montaje puede incorporar otros elementos según el equipo y el recorrido.
Describe dónde aparece el agua y cuándo la ves, sin desmontar tubos para comprobarlo. Una mancha junto a la caldera no identifica por sí sola su origen. Si el recorrido de desagüe se ha modificado, si se ha movido algún mueble o si hay una bomba asociada, indícalo en la consulta. La configuración concreta puede cambiar lo que necesita comprobarse y los accesos necesarios para hacerlo.
De la consulta al parte de trabajo
El historial ayuda a enfocar la revisión. Las comprobaciones aportan una conclusión. Y el parte permite saber qué se ha hecho y qué queda pendiente.
La revisión empieza antes de abrir el equipo. Marca, modelo, fecha de la última intervención y cambios de funcionamiento ayudan a preparar la visita. No necesitas identificar una pieza ni saber explicar una avería con palabras técnicas: es más útil describir lo que ocurre en casa.
Busca el último parte, aunque la visita la realizara otra empresa. Una factura permite conocer la fecha y el trabajo cobrado; un parte detallado añade las comprobaciones y observaciones. Si no tienes ninguno, indícalo. No hace falta retrasar la consulta mientras intentas reconstruir todos los años de uso. Una caldera instalada en una vivienda recién comprada puede necesitar aclarar su historial aunque aparentemente funcione bien.
Cuenta si la calefacción lleva meses apagada, si han cambiado los horarios o si el agua caliente tarda más que antes. Diferencia lo que sucede en todos los grifos de lo que ocurre solo en uno. Esos detalles permiten enfocar la conversación sin dar por hecho que cualquier pérdida de confort procede del aparato. Facilita también el barrio o municipio y cómo se accede a la caldera.
Una caldera de condensación y un equipo de otra tecnología no se revisan copiando una lista idéntica. El profesional utiliza la documentación correspondiente y el estado observado para determinar las operaciones. El objetivo es comprobar el funcionamiento y detectar incidencias, no sustituir componentes por rutina.
Pregunta qué zonas se comprueban y qué limpieza se contempla en el servicio. La necesidad de limpiar un elemento, desmontarlo o renovar un consumible depende del procedimiento del fabricante y del estado del equipo. No todas las actuaciones posibles están incluidas en cualquier oferta de mantenimiento. Si aparece un trabajo adicional, conviene diferenciar la explicación técnica, su presupuesto y la autorización para realizarlo.
Una revisión útil no termina en la frase «está revisada». Debe quedar claro qué se ha comprobado, si hay observaciones y si se propone alguna actuación posterior. Puede haber una comprobación pendiente por falta de acceso o una incidencia que necesite diagnóstico específico. Distinguir esos supuestos ayuda a entender el resultado sin interpretar que una visita equivale a resolver cualquier problema presente o futuro.
El funcionamiento se valora en relación con las demandas de la vivienda. Que la pantalla se encienda no explica por sí solo cómo responde la caldera al agua caliente o a la calefacción. Describe los cambios que has observado para que no queden fuera de la consulta.
Si la ducha pierde temperatura mientras la calefacción funciona, esa diferencia importa. También importa si los radiadores no responden a una orden del termostato o si el equipo arranca en momentos que no reconoces. No provoques fallos ni repitas reinicios para demostrarlo. Explica la secuencia normal de uso, el aviso que aparece y si el comportamiento se repite. Una grabación tomada desde el exterior puede complementar la descripción.
Aprovecha la visita para aclarar qué hace el termostato, qué programa utilizas y dónde consultar las indicaciones de uso. Si se modifica un ajuste, pide que te expliquen su finalidad. No existe una configuración idéntica para todas las viviendas, ni una temperatura que garantice el mismo ahorro en cualquier instalación. Lo importante es poder utilizar el equipo y reconocer cambios posteriores sin manipular su configuración técnica.
Guarda la documentación de la intervención junto al manual y los presupuestos anteriores. El historial permite distinguir una revisión periódica de una reparación y facilita explicar qué se hizo si más adelante aparece un síntoma parecido.
Identificación del equipo, fecha, operaciones realizadas, observaciones y trabajos pendientes, cuando existan. Si hubo una reparación adicional, conserva su descripción y las condiciones acordadas. Evita mezclar el documento de inspección de gas con el de mantenimiento: cada uno responde a una actuación diferente. Una carpeta digital con los documentos ordenados por fecha suele resultar más útil que recordar únicamente el nombre de quien acudió.
Antes de terminar, aclara si el equipo puede seguir utilizándose, qué indicaciones debes respetar y cómo organizar la siguiente revisión. Si se ha señalado una incidencia, pregunta qué falta para resolverla. No presupongas que una recomendación implica un cambio completo de caldera: puede requerir una comprobación adicional, una reparación concreta o revisar una parte de la instalación. La decisión debe apoyarse en lo observado y explicado.
Antes de aceptar
Antes de aceptar, compara el alcance de la visita. Dos servicios llamados «revisión» pueden tener condiciones diferentes. Necesitas saber qué operaciones se contemplan, qué importe corresponde a la visita y cómo se tratan las incidencias que puedan aparecer.
Pide que se identifique el equipo y las operaciones previstas, junto con el importe total aplicable y sus impuestos. Aclara desplazamiento, mano de obra y documentación de la intervención. Si se trata de una visita puntual, no la confundas con un contrato que contempla servicios durante un periodo. Y si ya tienes un contrato, revisa primero quién lo presta y qué procedimiento debes seguir para solicitar asistencia.
La sustitución de una pieza, la reparación de una fuga o una intervención en radiadores no deben darse por incluidas solo porque el anuncio diga mantenimiento. Si aparece una necesidad adicional, solicita su motivo y presupuesto. Diferencia un consumible previsto en el procedimiento de una reparación no contemplada. Esta claridad permite decidir con el trabajo identificado, sin comparar únicamente el precio inicial de dos anuncios.
Cada servicio tiene su alcance
Comprobar el estado y funcionamiento del equipo.
Operaciones, periodicidad y parte de la revisión.
Resolver una avería identificada.
Diagnóstico, intervención propuesta y presupuesto.
Comprobar la instalación de gas conforme al procedimiento aplicable.
Comunicación recibida, alcance y documentación correspondiente.
Antes de la visita
Deja accesible la zona de la caldera y reúne la información que ya tengas. No necesitas retirar la carcasa, desconectar accesorios ni vaciar el circuito. Preparar la visita consiste en facilitar el acceso y la descripción del equipo, no en realizar parte del trabajo técnico.
Aparta los objetos que impidan llegar al aparato y explica si está dentro de un mueble, en una galería o en otra zona con acceso particular. Conserva a mano el manual, el último parte y el mando habitual. Si el inmueble tiene condiciones de acceso que afectan a la cita, indícalas al acordarla. No es necesario tener el modelo memorizado: sirve la identificación exterior accesible o la documentación de compra.
En lugar de «va mal», anota una frase que describa lo que ocurre: el agua cambia de temperatura al ducharse, aparece un aviso al pedir calefacción o la presión baja entre usos. Añade desde cuándo sucede y si hubo alguna intervención reciente. Si funciona con normalidad, dilo también. Así la consulta empieza por el servicio que necesitas y se evita tratar una avería conocida como una simple revisión preventiva.
Dudas sobre mantenimiento
Sí, cobramos la visita. Si aceptas el presupuesto, la visita no se cobra: abonas el trabajo presupuestado. Si no lo aceptas, se mantiene el coste de la visita. Consulta su importe al concertarla y diferencia siempre la visita del precio del mantenimiento o de una reparación adicional.
Que caliente no acredita por sí solo su estado de mantenimiento. Consulta la periodicidad aplicable a tu equipo y las instrucciones del fabricante, y comprueba la fecha del último parte. Si no conoces el historial, facilita el modelo y la última intervención de la que tengas constancia para planificar la revisión.
No. El mantenimiento se centra en el equipo; la inspección de gas tiene otro objeto y documentación. Si has recibido una comunicación, indica qué actuación solicita. Haber revisado la caldera no demuestra que se haya realizado la inspección de la instalación, ni ocurre lo contrario.
No debe suponerse. Comunica el código y el comportamiento al llamar, porque pueden requerir un diagnóstico y una reparación aparte. El presupuesto debe distinguir la revisión solicitada de los trabajos adicionales. No necesitas saber qué pieza provoca el aviso para explicar el problema.
La consulta es multimarcas e independiente. Indica marca, modelo y versión, si los conoces, para confirmar el alcance de la intervención. La presencia de una marca en la web no significa que pertenezcamos a su servicio oficial. Si tienes una cobertura vigente, revisa su procedimiento antes de encargar trabajos.
No puede garantizarse que nunca aparezca otra avería. El mantenimiento permite comprobar el estado del equipo y recoger incidencias observadas en la visita. Conserva el parte y comunica cualquier cambio posterior. Una promesa de ausencia total de fallos no describe de forma realista lo que acredita una revisión.
Puedes consultar la planificación antes de la temporada de uso. Indica cuánto tiempo lleva sin utilizarse la calefacción y si el agua caliente ha seguido funcionando. La fecha de la visita se acuerda al contactar; no hace falta esperar a que aparezca un bloqueo para preguntar por el mantenimiento.
Cobertura en Madrid
Consulta tu municipio o barrio y prepara la visita a tu caldera.
Ver municipios y barrios