Instalación de calderas en Madrid

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  • Avatar Nuria Sánchez ★★★★★ Hace 5 meses
    Han acudido con rapidez a nuestra llamada. El servicio ha sido impecable, y han dejado todo limpio y recogido. Buena relación calidad-precio. Sin duda volveremos a contar con ellos para futuros arreglos.
  • Avatar Daniel Reynoso ★★★★★ Hace 3 meses
    La caldera hacia ruidos extraños y le llamamos para ver si era algo urgente. Vino al dia siguiente y cambio una pieza que fue a buscar en el momento. Ese mismo dia la dejo arreglada.

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Ayuda para instalación de calderas

Hay que ser muy conscientes de cuándo hemos de sustituir nuestra caldera de casa por otra que nos ofrezca un mejor rendimiento y seguridad en el hogar. Es primordial realizar el mantenimiento adecuado, principalmente por evitar riesgos y poner nuestra salud, e incluso nuestra vida, en peligro. Es básico contar con un profesional y un técnico homologado que esté preparado para realizar las reparaciones e instalaciones tanto de las múltiples piezas de las que se compone una caldera, como de la caldera en sí.

Entonces, ¿cuándo debemos cambiar la caldera definitivamente? Un criterio a tener en cuenta es la vida útil de cada tipo de caldera. Ésta suele estar en unos 10 años, pero a partir de los 7 años de funcionamiento, una caldera, de cualquier tipo puede empezar ya a dar problemas técnicos y de funcionamiento. Es entonces cuando debemos empezar a replantearnos el reemplazar la caldera.

No podemos olvidar que hoy en día, y gracias a las nuevas tecnologías, la vida útil de las calderas se puede prolongar, así como su eficiencia energética. Por ello, en cuanto nuestra caldera empiece a dar algún problema de funcionamiento, es imprescindible llamar al técnico o al profesional y que sea él mismo el que evalúe la necesidad o no de reemplazar la caldera. Lo que sí es vital que, al menos una vez al año, se haga una revisión de la caldera.

La instalación de las calderas de condensación es obligatoria en las obras nuevas debido a la necesidad imperativa de la reducción de gases contaminantes al medio ambiente.

Si no vivimos en una vivienda de obra nueva, y lo que tenemos que hacer es reemplazar una por otra, debemos tener en cuenta que las calderas de condensación

requieren de unas características en la instalación muy concretas: que haya salidas de humos, tanto en la fachada como en patios interiores, y también que haya una instalación para los desagües.

Lo que sí es imprescindible, y de obligado cumplimiento, es que cualquier caldera hoy en día debe contar con una etiqueta indicadora de la contaminación acústica y la eficiencia energética. Además, todas aquellas calderas que no reúnan los requisitos establecidos han de dejar de ser fabricadas, de esta manera se fomenta la salida del mercado de aquellas calderas que no cumplan con dichos requisitos.

En resumen, y como ya hemos dichos en párrafos anteriores, la mejor opción es contar con el asesoramiento de expertos en calderas que puedan realizar un estudio de nuestras necesidades e indicarnos la solución mejor de acuerdo con las normativas vigentes.

Como hemos dicho, la instalación de calderas es necesaria cuando ésta se ha quedado ya obsoleta y hay que sustituirla por una de mejores características. Hay que ser muy precavido a la hora de instalar cualquier caldera, ya que cualquier fallo en la instalación puede tener consecuencias nefastas para la seguridad del hogar.

Por eso no todos los operarios están preparados para poder realizar una correcta instalación de calderas. Instalar una caldera requiere de una condiciones físicas buenas, ya que las calderas pesan una media de 40 a 60 kilos, y muchas veces hay que subirlas a pulso. Además, ya no es únicamente el instalar la nueva caldera, sino que también hay que bajar la antigua y llevarla a cualquier punto limpio donde podamos dejarla para que procedan a su desmontaje, sin arriesgarnos a contaminar más de la cuenta. Es importante resaltar que las calderas no se pueden depositar en cualquier sitio, sino que hay zonas específicas para ello.

Otro de los inconvenientes en la instalación de calderas en Madrid es que muchas veces la ubicación de las mismas resulta de difícil acceso, y requiere de un sobresfuerzo por parte del técnico instalador porque la postura no es la más cómoda para trabajar.

Una vez realizada la instalación de la caldera, es fundamental comprobar que todos sus elementos funcionan correctamente. Es necesario encenderla y dejarla en funcionamiento durante un breve período de tiempo para comprobar que el circuito de calefacción funciona, así como el del calentamiento del agua. También será necesario asegurarnos que el sistema de evacuación de gases durante la combustión cumple con sus funciones, y no resulta un peligro para nadie.

Otro factor que hay que tener muy en cuenta cuando nos instalen una caldera es que ésta cuente con garantía de uso y/o devolución. La garantía es imprescindible para asegurarnos de que, en caso de que la nueva caldera no funcione de la manera correcta, o nos dé algún tipo de problema, sea cual sea éste, podamos solicitar al técnico que nos la instaló que nos la repare, sin coste alguno para nosotros, o incluso que nos la sustituya por otra de las mismas características, ya sea la misma u otra diferente pero del mismo pecio.

Si ya nos hemos decidido a instalar una nueva caldera, y a sustituir la vieja por una de mejor calidad, hay que tener en cuenta una serie de criterios que nos ayuden a realizar una buena elección. Lo primero que hay que valorar es el tamaño de la vivienda o el local donde se quiera instalar la caldera. La potencia de las calderas puede oscilar muchísimo, por ello vamos  a centrarnos únicamente en aquellas que suelen emplearse en los hogares, dependiendo de los m2 de los mismos.

Otro factor a tener en cuenta es la zona donde se vive. Obviamente, no se necesita calentar por igual una casa del norte, donde las temperaturas son muy inferiores a las que hacen, por ejemplo, en una zona del sur, o del este. Tampoco se necesitará la mismo potencia para una zona costera, que para un hogar en la sierra, por ejemplo.

Finalmente, otro criterio que debemos valorar para decidirnos por una caldera u otra es el nº de baños que tiene el hogar o local. Porque, en este caso, la necesidad de agua caliente varía mucho, dependiendo de si hay una ducha, dos o tres. Teniendo en cuenta estos tres criterios, la potencia de la caldera que queramos instalar puede variar, más adelante, expondremos los casos en los que tengamos en cuenta superficie de la vivienda y el nº de baños que tenga.

A continuación vamos a tener en cuenta únicamente los criterios del tamaño de la vivienda y de la zona en la que esté ubicada

– La potencia mínima para una caldera de condensación, en una vivienda de uno 100 m2, y en una zona cálida, de clima suave durante todo el año, ha de ser de 20-23 kW. Este tipo de calderas son las que se suelen instalarse en las islas y en el sur de España.

– La potencia más usada en nuestro país es la de 24-26 kW ya que es la más adecuada para calentar viviendas de unos 120 m2 situadas en el centro de la península ibérica, y alrededores.

– Sin embargo, si deseamos instalar una caldera de condensación en una vivienda de 150 m2, y situada en zonas frías, o muy frías, como por ejemplo el norte de España, la potencia más adecuada será la de 27-31 kW.

– Para viviendas de más de 200 m2 en zonas muy frías, la potencia que habrá que elegir será 32-37 kW en la caldera de condensación o gas.

– Finalmente, como excepción, las calderas de condensación de 38-45 kW se instalarán en viviendas muy grandes y ubicadas en zonas muy frías y montañosas, ya que en estas zonas existe un aislamiento muy deficiente, por lo que resulta muy costoso el calentar el hogar.

Por otro lado, si tenemos en cuenta sólo el nº de baños y duchas con las que cuenta el hogar, la potencia necesaria de la caldera varía:

– Calderas de condensación de 24 kW para viviendas de hasta 110 m2 y un baño.

– Para viviendas de hasta 160 m2 y 2 baños será necesaria caldera de 28 kW.

– Si hablamos de hogares con una superficie de hasta 180 m2 y 3 baños la potencia de la caldera ha de ser de unos 35 kW.

– Finalmente, para viviendas de más de 180 m2 y más de 3 baños, la potencia de la caldera de condensación tiene que ser de más de 35 kW.

Además de los citados anteriormente: superficie de la zona a calentar, ubicación y nº de baños y duchas, hay otros datos que debemos tener en cuenta en la elección de la nueva caldera de condensación que deseamos instalar:

Por ejemplo, nos decantaremos por una u otra caldera de condensación dependiendo de si la calefacción va por radiadores o por suelo radiante. También hemos de elegir entre modelos de pared o de base. Éstas últimas serán correctas para instalarlas en el sótano, ya que tienen mayor capacidad de agua.

La ubicación en la que va a estar la caldera también es importante. En la mayoría de los casos suelen instalarse en el interior de la vivienda, como es lógico, ya que de esta manera pierden menos calor y serán más eficientes, pero los riesgos son mayores, por lo que el mantenimiento y la revisión se tendrán que hacer más a menudo.

Hay que ser consciente de que las calderas producen ruido, en mayor o menor medida, pero lo hacen, ya que todas ellas llevan instalado un ventilador para facilitar la expulsión de los humos de la combustión. Por este motivo, no es lógico instalarlas cerca de ninguna habitación o dormitorio, porque el ruido impide el descanso.

El último aspecto a valorar es la existencia del termostato, que es el aparato que, como ya hemos explicado, permite programar la temperatura exterior a la que debe de empezar a funcionar la caldera. Éste debe de instalarse en la pared, y además, hoy en día, los hay que pueden ser controlados por wifi y por Smartphone.

Hoy en día, contamos con un sinfín de marcas y modelos de calderas. Para entender la finalidad de éstas, y saber decidir qué tipo de caldera se adapta mejor a nuestras necesidades, y características del hogar o lugar de trabajo, es necesario conocer, uno a uno, los modelos de calderas que podemos encontrar actualmente en el mercado.

Como bien saben los profesionales, y así se lo transmiten a los clientes, las calderas funcionan de una manera muy simple, y compleja, a la vez. A través de un circuito cerrado, calientan el agua que por ellas circula, a una temperatura mayor que la del ambiente, y también, con esta misma acción de calor, elevan la presión atmosférica. Una teoría muy sencilla, que no lo es tanto en la práctica.

Hay muchos factores que influyen para que una caldera sea 100% eficaz para nuestro hogar. Es importante destacar que, en las calderas de gas para calefacción, el agua caliente tiene que ser distribuida a los radiadores a través del sistema de tuberías, por lo que no todo depende de la propia caldera, sino del circuito en general. Es muy importante que todo el sistema de calefacción, empezando por la caldera y terminando por los radiadores, se encuentre en perfecto estado.

En la mayoría de los hogares se instalan las calderas mixtas. Éstas son, aquellas que se emplean, tanto para calentar el hogar, por el sistema de radiadores anteriormente explicado, como para calentar el agua sanitaria que empleamos posteriormente para ducharnos, lavarnos, cocinar, etc.

Ya hemos explicado que existen calderas de sólo calefacción o calderas mixtas, que vienen preparadas con dos circuitos (uno de calefacción y otro para agua caliente sanitaria) y, por lo tanto, sirven tanto para calentar el hogar como para proporcionar el agua caliente que consumamos en el mismo.

En las calderas mixtas existen, a su vez, las denominadas calderas mixtas por acumulación o microacumulación. Éstas disponen de un pequeño depósito en el que hay agua ya precalentada. Sirven para que, al abrir el grifo, el agua salga ya caliente, sin necesidad de esperar a que coja temperatura. Más cómodo y rápido.

Pero vamos a centrarnos en las calderas de gas y los diferentes tipos que existen dentro de éstas. Lo que diferencia a unas de otras es, principalmente, la forma en la que entra el aire necesario para la combustión, y la salida de gases al exterior. Por ello, existen calderas de gas natural, de gas propano y de gasoil. Hay que conocer perfectamente las características técnicas de cada caldera, y ser consciente de las necesidades que queremos cubrir. Así como del espacio físico en el que queremos que la caldera cumpla sus funciones. Vamos a explicar brevemente los tipos de calderas de gas que, a día de hoy, existen en el mercado.

Primero vamos a dividirlas según su tipología o sistema, pueden ser:

Calderas de condensación: se basan principalmente en la posibilidad de reutilizar la energía producida por el vapor de agua, y esto causa una mayor eficiencia en el consumo de combustible. Hasta tal punto son eficaces estos tipos de caldera que pueden llegar a reducir hasta en un 30% el consumo de gas, y apenas generan óxido de nitrógeno. Esta importante reducción del gas las convierte en la mejor opción si lo que se busca es el ahorro de dinero en combustible y, a su vez, eficiencia. Su rendimiento es óptimo, insuperable. Además, son altamente respetuosas con el medio ambiente, y por lo tanto con nuestra salud. Por todo ello, actualmente, las calderas de condensación son los modelos que más se comercializan en el mercado.

Calderas estancas: están consideradas como una de las más seguras para las viviendas o locales comerciales. ¿A qué es debido esto? Esto es gracias a que su cámara de combustión está herméticamente sellada y aislada del ambiente de la vivienda, es decir, que el oxígeno que necesita para realizar la correcta combustión lo coge del exterior, y además, para una mayor seguridad, los propios gases que emite la caldera, durante dicha combustión (es decir, el dióxido de carbono)  también los expulsa fuera, a través del conducto de ventilación, por lo que no pueden entrar en la habitación donde esté ubicada la caldera, así ofrecen una seguridad máxima para todos.

De esta manera se evitan los accidentes, ya que es prácticamente imposible que se pueda producir una intoxicación por fuga. Las calderas mixtas estancas se caracterizan también por tener un buen rendimiento energético y por generar poco óxido de nitrógeno.

Ahora que hemos explicado estos tipos de calderas, vamos a hacer un breve resumen sobre las ventajas y desventajas de ambas.

Ventajas calderas de condensación:

– Menor consumo y menor emisión de CO2. Para obtener el rendimiento máximo de este tipo de calderas, éstas tienen que alcanzar una temperatura media de 45º-50º, es decir, estar trabajando a una temperatura baja que se traduce en un menor consumo de combustibles fósiles.

– Ahorro. Al cambiar una caldera vieja por una de condensación notaremos el ahorro a medio plazo, que puede traducirse en un 15% aproximado de energía total.

– Rendimiento elevado porque el calor que se origina de la propia combustión es aprovechado y transformado en energía.

Ventajas calderas estancas:

– Utilizan el aire del exterior y no de la estancia o del interior de la vivienda. De esta manera evitamos tener contacto alguno con los humos de combustión o que nos quedemos sin el oxígeno existente en nuestras estancias.

– Precio: éste puede ser uno de los factores clave, ya que el precio medio de las calderas estancas se sitúa entre 800€ y 1.000€. Sin embargo, el coste de las calderas de condensación oscila entre los 900 y los 2.000€. Además, el precio de algunas de estas calderas puede hasta llegar a los 12.000€, aunque no es lo habitual.

– Mayor rendimiento: gracias a su funcionamiento. Además, por suerte, su instalación suele estar incluida dentro de los planes de renovación. Generalmente, aunque no se cumple en el 100% de los casos, si sustituyes tu vieja caldera e instalas una caldera estanca en tu hogar, local comercial u oficina, podrás beneficiarte de diversas ayudas económicas. Para tener más información al respecto, cada comunidad autónoma ofrece sus propias ayudas dentro del plan renove de calderas.

– Seguridad y limpieza: al tener la cámara de combustión completamente cerrada y aislada, el sellado impide que los gases de combustión salgan al exterior.

¿Qué diferencia hay entonces entre el rendimiento de una y otra?

Aunque a simple vista puede parecer que el funcionamiento de una y otra sea muy similar, ambas calderas se diferencian en su PCI, es decir, en su poder calorífico interior. Este índice nos indica el calor generado en la combustión que NO es aprovechado en la condensación del agua. Dicho calor es aprovechable y utilizado pero sin contar con la energía producida durante la condensación del agua.

El rendimiento del proceso de calefacción de las calderas estancas suele ser del 90-95% sobre el CPI, mientras que las calderas de condensación son capaces de alcanzar hasta el 105-110%. Esto es debido a que aprovecha por otro lado la energía de la condensación del vapor de agua, y además consume menos combustible durante el proceso. Y este mayor rendimiento, a un coste menor, obviamente se ve reflejado en la factura final de consumo de gas.

Otra diferencia muy importante en el rendimiento entre las calderas estancas y de condensación es que éstas últimas son mucho más ecológicas, factor que hay que tener muy en cuenta en estos tiempos que tanto oímos hablar del cambio climático.

Las calderas de condensación consiguen ahorrar hasta un 30% de combustible en su proceso, y una reducción de un 70%  en la emisión de gases tóxicos. De esta manera, cumplen de sobra con la nueva normativa vigente relacionada con la reducción de emisión de dióxido de carbono y de óxido de nitrógeno.

Llegados a este punto, y por todos los motivos expuestos, no es de extrañar que la normativa instaurada desde Europa en relación a la instalación de calderas, obligue a que sean las calderas de condensación las que se han de instalar. La pega a esta norma es el desembolso inicial, ya que como hemos dicho, éstas son más caras e incluso su instalación también supone un mayor coste, pero a la larga esta inversión se verá amortizada en un plazo de tiempo más corto que largo.

En resumen, entre la caldera de condensación o la estanca, las primeras son más ecológicas, reducen el consumo de combustible y por tanto el importe de las facturas, y tienen un rendimiento mucho mayor.

Hemos clasificado las calderas según su tipología o sistema, pero también se pueden clasificar en relación al tipo de gas que emplean para calentar el agua. Siguiendo estos criterios, las calderas pueden ser:

CALDERAS A GAS

Calderas de gas que a su vez se clasifican en:

Calderas de gas natural: son muy populares porque emiten pocos gases, son baratas y ecológicas. Para instalarlas sólo se necesita un sistema canalizado que se conecte a la red de suministro.

Calderas de gas butano: este tipo d calderas, al no ser muy potentes, se suelen instalar en zonas geográficas no muy frías, cuya temperatura media anual no sea muy elevada.

CALDERAS A GASOIL
Éstas se usan en lugares donde no llegan redes de distribución de otros gases. Las calderas de gasoil son también muy utilizadas. Sin embargo, la principal pega que encontramos en este tipo de calderas es que el propio gasoil hay que almacenarlo en casa, ya que no está canalizado, y por lo tanto no existe su suministro habitual. Por ello se necesita un mayor espacio para instalarlas. Por el contrario, entre sus ventajas está que calienta muy rápido y exige un mantenimiento muy sencillo.

CALDERAS ELÉCTRICAS
El funcionamiento es el mismo que en las calderas de gas. Utilizan agua para calentar el circuito, y de esta manera, calentar el espacio físico a través de los radiadores. Sin embargo, el mecanismo empleado para ello es completamente diferente a las de gas. Las calderas eléctricas cuentan con un programador a través del cual activan o desactivan el calefactor. Además, cuentan con un termostato que resulta muy práctico y útil para controlar la temperatura y conseguir una regulación óptima de la misma.

A través de este termostato, los usuarios deciden hasta que temperatura se calentará el agua del depósito que impulsa la bomba partiendo del agua fría. Por último, otra gran ventaja es que las calderas eléctricas ofrecen la cómoda opción de programar la hora de encendido y apagado de la calefacción. Son múltiples las ventajas que ofrecen las calderas eléctricas, pero quizás la mayor de ellas, con respecto a las de gas, es que al funcionar con electricidad, es imposible que haya fugas o escapes de gases. Así que tampoco podrá haber intoxicaciones por inhalaciones de gas o mal ventilación.

CALDERAS DE PELLETS:
Paradójicamente este tipo de calderas se están convirtiendo en unas de las más usadas y empleadas de todas las que hay en el mercado actualmente. El motivo de este auge es que son las que más respetan el medio ambiente, ya que su funcionamiento se hace a través de los propios pellets, un tipo de combustibles que se forman con los serrines y partes desaprovechadas de los troncos. Además, hemos de destacar que este tipo de calderas suponen un importantísimo ahorro en los hogares, ya que el material que se usa es reaprovechado por lo que su coste es muy inferior al del resto de materiales empleados en las otras calderas. Sin embargo las calderas de pellets no se pueden instalar en cualquier hogar.

Su funcionamiento es sencillo y muy fácil. Se introducen manualmente los pellets en el lugar indicado. Una vez introducidos, se inicia el encendido automático, y en función las necesidades de cada uno, se añaden más o menos pellets, también de manera manual. El calor se obtiene gracias al calor residual que se produce en la propia combustión de los pellets.

Conociendo ahora los tipos de calderas de gas, podemos resumir nuevamente sus ventajas en las siguientes:

– Tienen menor coste que otros tipos de calderas.

– Funcionan de forma eficiente y en su mayoría son respetables con el medio ambiente.

– Son capaces de calentar los espacios de las viviendas o locales en poco tiempo desde su encendido.

– Necesitan poco mantenimiento.

– Son un sistema de calefacción muy duradero en el tiempo.

A título informativo, la Organización de Consumidores y Usuarios realizó hace menos de un año un análisis comparativo entre 16 modelos de calderas de condensación mixtas con microacumulación de las principales marcas que hay actualmente en el mercado. Se tuvieron en cuenta aspectos como el precio de venta, su coste anual a 10 años, funcionamiento en calefacción, funcionamiento en calentamiento de agua, consumo eléctrico medio, nivel de emisiones, de ruido y de seguridad, entre otros factores.

De todas las calderas que se analizaron, tres de ellas quedaron empatadas a 74 puntos, convirtiéndose en las primeras del ranking. Éstas fueron la caldera Superlative Plus de la marca Cointra, cuya valoración general fue: “buen rendimiento en calefacción a potencia nominal superior al 110% y su bajo nivel de ruido y emisiones” y la Superlative Condens 25 C también de la marca Cointra debido a su “rendimiento máximo en calefacción”.

El otro modelo de caldera que alcanzó los 74 puntos, y por tanto quedó entre las primeras fue el modelo Bluehelix Tech 25 C de la marca Ferroli. El motivo de su alta puntuación fue por su “comportamiento, con un consumo de luz y gas muy bajo, mínima emisión de CO2 y gran estabilidad de temperatura del agua”.

La siguiente caldera, puntuada con 72 puntos, es la caldera Vaillant EcoTec Pure VMW 235/7 -2 (H-ES) que logra las máximas puntuaciones en aspectos como seguridad, emisiones y confort.

También aparece en el ranking, y se valora muy positivamente, la caldera de la marca Junkers, modelo Cerapur Exc. Compact ZWB 25/28-1 A 23 con 71 puntos y la caldera  de la marca Baxi, modelo Neodens Plus 24-24 F ECO con 70 puntos, ambas referencias también de muy buena calidad para la generación de calefacción y agua caliente sanitaria.

Otros modelos de calderas que aparecen en este ranking como las mejores del mercado son: de la marca Ariston, el modelo Clas One 24 FF EU ya que proporciona un rendimiento duradero y fiable a lo largo del tiempo para el confort diario del hogar. De la marca Chaffoteaux, el modelo mejor valorado es el Pigma Advance 25 FF ya que dispone de una bomba de alta eficiencia con modulación continua para la reducción de consumos energéticos y mejorar el confort acústico.

Finalmente, la caldera Thelia Condens 25, de la marca Saunier Duval, también se encuentra entre las mejores valoradas del mercado, debido a que es sumamente compacta, silenciosa, con un alto grado de modulación y una gran capacidad de producción de agua caliente y una estética atractiva.

Como se puede comprobar con estos ejemplos, los modelos de calderas y marcas son muchísimos. Además, se trata de un mercado que está en continua actualización y modernización, por lo que cada día salen mejoras en cada caldera, y los modelos se actualizan ya que, en ocasiones, se quedan obsoletos demasiado pronto.

La competencia es excesiva, y por ello, los conocimientos de los profesionales y técnicos del sector, han de ser siempre muy amplios y variados. Deben de estar continuamente aprendiendo y actualizando sus nociones en calderas.

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Reparaciones de calderas

La reparación de calderas suele ser un servicio de urgencia, ya que lo solicitamos cuando algo deja funcionar. Estar en el hogar esté sin calefacción, o si agua caliente, seas cuál sea el tipo de avería de la caldera es importante conocer un buen servicio de reparaciones de calderas y contactar inmediatamente con un técnico especializado que pueda ofrecer un servicio con garantía que evite posteriores averías.

Sea cual sea el caso de su caldera, nuestro servicio de reparación está disponible las 24 horas del día y es realizado por profesionales cualificados y autorizados con el conocimiento necesario para detectar dónde están las averías y resolverlas en el mínimo tiempo posible y con la mayor calidad para que la caldera tenga una larga vida.

Mantenimiento de calderas

Las tareas de mantenimiento de calderas son muchas y muy variadas, la caldera está compuesta por múltiples piezas, de diversos tamaños y con funciones muy diferentes. Hay que tener conocimientos sobre todas estas piezas, para saber cómo funcionan y entender por qué dan algún fallo. El correcto mantenimiento de la caldera supone la prevención de problemas mayores de la misma es un futuro. También implica que las instalaciones y los aparatos funcionen a pleno rendimiento y mínimo consumo.

Muchas marcas de calderas disponen del servicio gratuito de mantenimiento de las mismas, pero este servicio de mantenimiento suele cubrir las necesidades básicas por lo que hay que conocer la cobertura que nos ofrece, ya que a veces puede no ser suficiente para contar con un mantenimiento adecuado.

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